Domingo, 8 de abril de 2012
César no pudo viajar a su isla en Canarias para pasar las vacaciones de Semana Santa con su familia el día que había previsto porque Iberia, en su inmenso caos, se lo impidió. Las máquinas de autocheking, en Barajas, no reconocían su reserva, y en la cola en la que juntan a todo el mundo, sin orden ni información, perdió los veinticinco minutos que faltaban para el cierre de su vuelo.