Martes, 25 de octubre de 2011
Parece que cada vez es más frecuente encontrar ganado, principalmente ovino, suelto y sin control alguno en diferentes lugares de la isla. No me refiero a aquel ganado que se pastorea y de cuyo aprovechamiento de semi-estabulación existe una notable producción de queso de calidad. Hablo sobre rebaños, en muchos casos muy amplios de ovejas y carneros de diferentes edades que deambulan por doquier sin que, por lo general, nadie reclame abiertamente su propiedad. Empiezan siendo unas parejas que se sueltan y acaban por suponer rebaños cuantiosos que dañan injustificadadmente vegetación, suelo, cultivos y patrimonio cultural.