No quiero que Honduras se convierta en un país gobernado por fascistas
Gomeraverde - Opinión de Javier Piñero / Seguramente la mayoría de los ciudadanos de a pie que siguen las noticias cocinadas
de los medios de comunicación convencionales, habrán escuchado que unos militares muy buenos sacaron de Honduras a un Presidente muy malo que quería perpetuarse en el poder. Pero, ¿qué hay de cierto? ¿Qué ocurrió realmente en Honduras?.
Pongámonos en antecedentes antes de analizar la situación actual en Honduras. Este país centroamericano ha sido utilizado históricamente por los sectores más reaccionarios y más derechistas de la región para su política de agresividad contra cualquier iniciativa progresista que surgiera en esta parte del continente americano. Pruebas contundentes las encontramos en los años 80 con la creación de escuadrones y paramilitares que atentaban contra el sandinismo en Nicaragua, el proceso de paz en El Salvador o el avance de movimientos populares en Guatemala. Honduras ha sido un país dominado y manejado por las élites empresariales, por la derecha reaccionaria y por los intereses estadounidense dentro del propio país y en la región, por esa razón su único interés han sido explotar los recursos del país, explotar a los trabajadores, y mantener unos niveles elevados de pobreza, este panorama sin lugar a dudas les beneficiaban.
En el 2005 Manuel Zelaya se presentó con el Partido Liberal, y para sorpresa de muchos o de todos, sus políticas se separaban del servilismo a la derecha y a la oligarquía hondureña, para acercarse a un pueblo empobrecido y necesitado a través de políticas sociales y progresistas tales como la subida del salario mínimo, la abolición de impuestos a la educación primaria que permitió el acceso a las escuelas a mas de 400.000 niños, se aumento la inversión en sanidad, se crearon en estos 3 años de gobierno mas de 310.000 puestos de trabajo, la reserva de granos aumentó 4 veces, se sumó Honduras a iniciativas de integración y cooperación internacional, se abarató el combustible gracias a programas como PETROCARIBE, se redujo la pobreza hasta 10 puntos, etc. Eran propuestas y acciones que poco o muy poco gustaba a la derecha reaccionaria y a los sectores históricamente beneficiados por este desequilibrio social.
Para poder profundizar en los avances sociales y en la independencia del país así como eliminar la desigualdad e injusticia social reinante, es necesaria cambiar la actual Constitución instaurada por la última dictadura militar. La oligarquía hondureña y la cúpula militar miraron con recelo este posible cambio ya que podrían peligrar los privilegios y beneficios que les otorgaba esta Carta Magna. Entonces llegó la primera gran mentira de la derecha reaccionaria y de los medios controlados por la oligarquía nacional; "Zelaya quería perpetuarse en el poder", cosa que es totalmente falsa como ya veremos. El gravísimo delito que cometió Manuel Zelaya, el Presidente constitucional de Honduras, fue querer realizar una consulta no vinculante en el que se preguntaba al pueblo si estaban de acuerdo que en las elecciones de noviembre hubiese una quinta urna para votar la creación de una Asamblea Constituyente que discutiese y reformase la Carta Magna. Además, la actual Constitución hondureña solo permite un único mandato, y Manuel Zelaya no hubiese podido optar a una reelección ya que una nueva Constitución no estaría para antes de noviembre, y una reforma constitucional tampoco sería posible ya que el propio Zelaya lo desestimó.
Ahora bien, los medios de comunicación y la derecha reaccionaria esgrimen otro de sus grandes argumentos "el Congreso Hondureño y el Tribunal Supremo" están en contra de esa consulta. Manuel Zelaya, como ya se dijo, concurrió a las urnas con el Partido Liberal (de centro derecha), y una vez en el Gobierno, sus políticas dieron un claro giro a la izquierda, de reformas sociales y progresistas, algo que a la derecha, evidentemente, no gustó nada, es aquí donde comienza la guerra del Congreso con el Gobierno hondureño. El Tribunal Supremo, no es algo equiparable a los Tribunales Supremos europeos, su nombre completo es Tribunal Supremo Electoral, su composición emana del Parlamento y claro está, es una institución controlada por los mismos grupos políticos opuestos al Presidente Zelaya y sus políticas de cambio, por lo tanto no esperemos de ellos ni imparcialidad ni equidad.
También, se dijo que el Congreso (politizado y controlado por la derecha) no permitió la realización de un referéndum, y Zelaya "hizo caso omiso" a esta orden y se dispuso a celebrarlo. El caso es que el Gobierno hondureño y el propio Zelaya negaron que se tratase de un referéndum, más bien era una encuesta (no vinculante) que iba a ser gestionada por el Instituto de estadística. De hecho, en Honduras el voto es obligado, pero en el caso de esta consulta no lo era, por lo tanto no había convocatoria electoral oficial que suspender porque no existía, solo en las mentes perversas de la derecha reaccionaria.
En resumen, el Partido Liberal, el Congreso y Tribunal Supremo son "instituciones" controladas totalmente por la oposición a Zelaya y durante todo el mandato solo han estado boicoteando cualquier medida progresista y de corte social, por lo tanto han perdido cualquier credibilidad para ser tomada como Instituciones serias e imparciales.
¿Qué ocurrió el 28 de junio?
El 28 de junio se esperaba que el pueblo hablase y diese su opinión en la consulta no vinculante, pero horas antes los militares golpistas se encargaron de que ese pueblo no pudiera hablar. En horas de la madrugada, un comando del ejército asaltó la vivienda del Presidente Zelaya, secuestrándolo y expulsándolo del país rumbo a Costa Rica. Ninguna ley de Honduras, ningún artículo de la Constitución, permite que el ejército pueda secuestrar a un ciudadano y expulsarlo del país, al contrario, por la tanto hablamos de una flagrante violación de las leyes , de la propia constitución y de los derechos de Manuel Zelaya como ciudadano hondureño por parte de los golpistas. Todo estaba calculado por la derecha reaccionaria, la oligarquía y la cúpula militar. Evidentemente, el segundo paso para "legitimar" este golpe de estado, era inventarse una renuncia, los golpistas se sacaron de la manga una carta donde supuestamente Zelaya renunciaba, escrito que rechazó y desmintió tajantemente el propio Presidente expulsado del país. Acto seguido, los golpistas nombraron "Presidente" de la República al que hasta entonces fuera el Presidente del Congreso, Roberto Micheletti.
Todos los gobiernos del mundo, la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, los Estados Unidos (aunque con tibieza) condenaron el golpe de estado y exigen la restitución del Presidente constitucional y legítimo Manuel Zelaya así como la restablecimiento del hilo democrático y constitucional.
Al quebrantamiento del orden constitucional le ha seguido la vulneración de los derechos humanos reconocidos en la Constitución Hondureña y en convenios y tratados internacionales ratificados por esa nación. Se han asesinado a manifestantes y líderes sociales, se han producido detenciones ilegales, se han perseguido y girado órdenes de captura en contra de dirigentes sindicales y otros líderes sociales, se han suspendido las garantías constitucionales, se han cometido sucesivas violaciones al derecho de libertad de circulación del pueblo hondureño, la militarización de la capital, la interrupción del servicio público de transporte, patronales obligan a trabajadores a acudir a marchas en apoyo a los golpistas, la clausura de varios medios de comunicación así como la expulsión de varios periodistas y así un sinfín de improperios y violaciones de los derechos humanos que para muchos medios de comunicación pasan desapercibidos.
La situación actual en Honduras no es la más deseada, mientras el régimen golpista continua con la represión al pueblo hondureño, centenares de miles de personas en todo el país secundan el paro, protestas y manifestaciones a apoyadas por las 3 confederaciones sindicales, por organizaciones sociales, políticas, indígenas o campesinas. Además el bloqueo de carreteras, del comercio, la suspensión del suministro de combustible y de la delicada situación alimentaria y de salud en el país hace saltar la alerta humanitaria.
Esta es la historia de cómo los fascistas y los golpistas de siempre, se oponen a cualquier cambio, a cualquier progreso o a cualquier acción que vea peligrar sus privilegios y prebendas en detrimento del pueblo.
Cualquier persona que esté de acuerdo con este golpe de estado, estará en contra de la democracia, en contra de los derechos de las personas, de la vida y del derecho de un pueblo a ser libre, progresar y poder decidir sobre su presente y su futuro. Podremos ser de derechas, de izquierdas, estar de acuerdo o no con Manuel Zelaya, pero lo que nunca se podrá tolerar es que se apoye prácticas fascistas, prácticas golpistas, criminales y represivas contra un pueblo.
Gomeraverde.com – Canarias
Fuente:Javier Piñero












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