Los almendreros y los castañeros podrán seguir plantándose, cultivándose y aprovechándose en Canarias, pues son recursos fitogenéticos
para la agricultura y la alimentación, ha
informado hoy la Viceconsejería de Sostenibilidad del Gobierno de
Canarias. Aunque el almendrero (Prunus dulcis) y el castañero
(Castagnea sativa) aparecen en el anexo II del Real Decreto 1628/2011,
de 14 de noviembre, por el que se regula el listado y catálogo español
de especies exóticas invasoras, ambas especies pueden seguir plantándose
y cultivándose en Canarias, se indica en un comunicado. El
artículo 8.4 de ese decreto deja claro que "de las prohibiciones
contempladas en los puntos anteriores se exceptúan los ejemplares de las
especies incluidas en el Catálogo afectadas por la disposición
adicional tercera de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la
Biodiversidad". Así, menciona que "quedan excluidos del ámbito
de aplicación de esta ley los recursos fitogenéticos para la
agricultura y la alimentación, que se regulan por la Ley 30/2006, de 26
de julio, de semillas y plantas de vivero y de recursos fitogenéticos".
Por ello, estas especies se seguirán regulando como se venía haciendo
hasta el momento, aclara la Viceconsejería de Sostenibilidad frente a
las diversas informaciones aparecidas al respecto. Asimismo,
recuerda que tanto el almendrero como el castañero están incluidos en el
anexo II del mencionado Real Decreto, es decir, en el Listado de
especies, y no en el Catálogo, por lo que "su uso, tenencia y comercio
no se ha prohibido en ningún momento". El motivo de que estas
especies estén incluidas en el mencionado anexo II, es poder facilitar
la actuación sobre algún ejemplar puntual que pueda estar afectando, por
ejemplo, a especies amenazadas. En cuanto a las tuneras, de
las que algunas se encuentran incluidas en el anexo I y otras en el
anexo II, también podrán seguir cultivándose tanto para el
aprovechamiento de los tunos como para el cultivo de la cochinilla, ya
que también se consideran recursos fitogenéticos para la agricultura y
la alimentación. "Lo que intenta evitar este Real Decreto es
que se siga con la mala práctica de propagar tuneras sin ton ni son por
los barrancos y paisajes de las islas", e intentar, en la medida de lo
posible, controlar estas especies en aquellos espacios naturales de gran
valor, donde no solamente no son útiles, sino que causan un grave daño a
la flora nativa y amenazada del archipiélago, indica la nota.