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Isla de La Gomera
Domingo, 19 de noviembre de 2017

La rebelión de los gomeros y su ejemplo para nuestra sociedad actual

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"Hoy en pleno siglo XX los gomeros seguimos recordando la valentía de nuestros antepasados y en honor a ellos nos seguimos reuniendo el 20 de Noviembre para rendirles un más que merecido homenaje a aquellos que lucharon por nuestra isla.

Que esto nos sirva como ejemplo a los jóvenes de hoy  para revelarnos y luchar conlra las injusticias a las que se ve sometida nuestra isla y nuestro Archipiélago
 
Esta sociedad gomera se desmorona, perdemos el rumbo y se nos rompe el hilo que nos une al pasado, muchos jóvenes no conocen ni el nombre de sus bisabuelos. Nos han puesto unas gafas y solo vemos el dinero y el poder, nos han enseñado a consumir productos que tiene el vecino y que a menudo no nos sirven para nada. Y lo peor es que, no queremos reconocer el error perdiendo con ello el sosiego y la felicidad que poseían nuestros antepasados." (Revista Eseken, Nº1. Año 1997.)
 
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Breve Relato De Los Acontecimientos
 
En el año 1477 estaba ya la isla de La Gomera sometida al poder feudal castellano-europeo, con dominio pleno en Orone (Alajeró/Arure/Valle G.Rey) e Ipalan (San Sebastián), con influencia y sin pleno dominio sobre Mulagua (Hermigua/Agulo) y Agana (Vallehermoso). Ese mismo año, enviado por su padre, llega a La Gomera Hernán Peraza “El Joven”. Comienza así una de las páginas más sangrientas de la historia de la isla y del Archipiélago Canario.
 
Los cantones de Mulagua y Agana albergan núcleos de resistencia gomera contra la dominación por parte de los europeos, castellanos o portugueses. A ellos (los cantones), se vieron obligados a retroceder los gomeros de Ipalan y Orone para escapar de la esclavitud y la muerte. Desde Mulagua y Agana igualmente observaban como los extranjeros europeos se iban apoderando poco a poco, por la fuerza, de sus tierras y sus ganados.
 
Hernán Peraza, a quien D.J. Wölfel nos presenta como “hombre sin conciencia, soberbio y brutal”, no hizo nada para apaciguar el odio y la sed de venganza de nuestro pueblo, muy al contrario; con sus pretendidos amores con la gomera Iballa y el aumento de la represión contra nuestro pueblo, dio ocasión y razón a la justicia de nuestro pueblo. Así, el mismo año de su llegada se dirige a Hermigua a sofocar una rebelión que se había producido en el norte contra su poder.
 
En 1478 y 1479 continúan los actos de alzamientos y resistencias básicamente en Mulagua y Agana. Desde 1480, la isla entra en un período de calma tensa hasta que en los primeros días de julio de 1481, Juan Rejón, recientemente nombrado General conquistador de la isla de La Palma y Tenerife, desembarca con sus tropas en la playa de Hermigua. La situación en ese momento se hace explosiva y amenazante para el “señor de la isla”. Un enemigo peligroso (Juan Rejón) con abundante tropa se sitúa en el territorio rebelde y alzado de Mulagua. Peraza reacciona y ordena a sus tropas dirigirse hacia Hermigua con la intención de evitar un pacto en su contra y de apresar a Juan Rejón, que perdió la vida en la lucha (para mayor información sobre la muerte de Juan Rejón lean la nota en esta misma página de Facebook "Isla De La Gomera" titulada La Muerte De Juan Rejón En La Playa De Hermigua).
 
Por la muerte de Juan Rejón, Peraza fue llamado a la Corte de los Reyes Católicos, que le impusieron como pena “el contribuir con hombres (gomeros-esclavos principalmente) y armas a la conquista de la isla de Gran Canaria. Por entonces conoce a Beatriz de Bobadilla que goza de los “favores” del Rey Fernando el Católico. Fernando propone a Hernán Peraza el matrimonio con Beatriz de Bobadilla, accediendo a ello y bajo promesa de que “nunca habrá de regresar con Beatriz de Bobadilla a la Corte”, por ello el Rey lo nombra señor absoluto de la isla. A su regreso al Archipiélago Canario, Peraza participa en la conquista de Gran Canaria que se incorpora a la corona de España, el 29 de abril de 1484, fecha en la que vuelve a La Gomera con Beatriz de Bobadilla.
 
La Gomera en ausencia de Peraza, vivió una situación menos tensa y dramática (finales de 1481 a abril de 1484). Todos los cantones, incluidos Mulagua y Agana, estaban en calma.
 
La Rebelión (20-22 Noviembre 1488)
 
Hernán Peraza a su regreso a la isla, continúa con sus maldades hacia el pueblo gomero, se siguen expropiando nuevas tierras, se somete a los aborígenes gomeros al pago de impuestos abusivos y las mujeres son perseguidas y acosadas. A principios de 1488, Mulagua (Hermigua-Agulo) se rebela. La sublevación y alzamiento poco a poco se va extendiendo a otros cantones, a toda la isla. El "Gran Rey" Hupalupo en unión con el jefe guerrero del bando de Mulagua, Hautacuperche, y varios de los suyos se trasladan a la Baja del Secreto (Valle Gran Rey) para, con enorme sigilo y cautela organizar la muerte de Hernán Peraza e iniciar la liberación de La Gomera de la dominación del yugo español, y para “cumplir el deber sagrado al ser sus hijos esclavos”.
 
Los gomeros conjurados aprovecharon los deseos de Peraza de entablar relaciones sexuales con Iballa y  éste se traslada a Guahedum (Degollada de Peraza, municipio de San Sebastián). Peraza acude al encuentro pero es emboscado por Hautacuperche que estaba al acecho, esperándole y estando encima de la cueva-habitación en que se encontraba Iballa, con un asta (regatón) como dardo, con un hierro de dos palmos; arrojándosela se la metió por entre la coraza y el pescuezo, que le pasó de arriba abajo, donde cayó muerto.
 

La noticia del ajusticiamiento de Peraza, es comunicado a cada rincón de la isla por medio quizás del lenguaje silbado. Los gomeros comprendieron entonces que había llegado el momento de alzarse contra la dominación extranjera española y entre el 20 y el 23 de noviembre de 1488 sometieron a los invasores a feroz castigo.
 
En esas fechas llegaron a asediar la Torre del Conde, en pleno centro de dominación castellana en la isla, momento en el que Hautacuperche, máximo jefe de la rebelión es muerto. Los gomeros al ver muerto a su caudillo, se retiraron hacia el interior de la Isla.
 

[Img #58829]La Represión
 
Beatriz de Bobadilla comunica la muerte de su esposo Hernán Peraza a Pedro de Vera, Gobernador de Gran Canaria, que acudirá presto a La Gomera en su ayuda. Mediante engaño y falsas promesas hacen acudir a los gomeros a San Sebastián. Aquí se prodigaron escenas de la máxima crueldad que durante siglos han permanecido en el subconsciente de los gomeros. La denominada Montaña de la Horca en La Villa, ha continuado rememorando la perpetuidad aquellos sangrientos y genocidas acontecimientos, contra el pueblo gomero.
 
Beatriz de Bobadilla condenó a todo los gomeros mayores de quince años del Bando de Orone y Mulagua a la muerte por “traidores”. Les  arrastraron por los suelos, ahorcaron, les cortaron pies y manos. No se perdonó la vida a ninguno de quince años para arriba, ejecutándose diversos géneros de castigo; empalados, guanteados, exponiendo sus cuerpos ahorcados en caminos y otros sitios; fueron llevados a la mar con piedras en los pies, manos y pescuezo, echados vivos al mar, ahogados… Igualmente Beatriz dio orden a Alonso de Cota que embarcase a un gran número de niños gomeros y mujeres para venderlos como esclavos en Lanzarote. Cuando los niños llegamos a la isla de Lanzarote Doña Inés Peraza ordenó que fueran echados al mar y los que quearon  fueron repartidos como esclavos de sus soldados.
 
De regreso a Gran Canaria Pedro de Vera, temiendo que los gomeros residentes en aquella isla que habían sido obligados a participar en la conquista, se rebelasen, una noche hizo aprender a unos 200 entre hombres, mujeres y jóvenes; a todos los hombres les condenó a muerte, y ejecutó, y a las mujeres y niños les dio por esclavos.
 
Así quedo nuestra isla más despoblada que pacífica. Al poco tiempo moriría Hupalupo de tristeza y pesar, según la tradición. Los años siguientes los aborígenes sobrevivientes continuaron perdiendo sus tierras, sus ganados y obligados a pagar impuestos a la Condesa, a Castilla y a España.
 
No obstante, el supuesto genocidio absoluto sobre el pueblo aborigen gomero con el que durante muchos años malintencionadamente se nos ha intentado engañar, es rotundamente falso. Tras La Rebelión la población aborigen fue diezmada pero no aniquilada, sino no se puede explicar que hasta al menos el siglo XVII muchos gomeros continuaran con sus costumbres ancestrales, tampoco se explicaría la gran herencia aborigen que tiene esta isla: su cerámica, el silbo, la enorme cantidad de topónimos aborígenes, etc... La Gomera es la isla donde la pervivencia aborigen es más clara, y esto está demostrado genéticamente y culturalmente, algo que para todos los gomeros debe ser un motivo de orgullo y debemos decirlo bien claro allá donde quiera que nos encontremos.

 

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