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Antonio Luis de San Pedro
Domingo, 31 de diciembre de 2017

Las Casitas de Arure – Un desamor a su Historia – |2ª PARTE|

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Escrita en agosto de 2016

[Img #59647]~|La lógica de este loco
pide al veinticuatro y hoy,
y ese sobrante lo doy
en los demás, poco a poco.
Pues de tal modo provoco
en el resto la Alegría,
y no se gaste en dos días
la Dicha y la Bendición,
para que abunde un montón
hasta en los que no solía.


¡Bendito sea ese día
que nos ancle en la Alegría!|~


No me voy a entretener,
que igual parece costumbre,
y es que a la luz de la lumbre
cabe también sorprender
con el vivo quehacer
del día a día además.
Pero no lo aplazo más
y va esa continuación,
que he guardado en el cajón
desde un año y pico atrás.


¡¡¡Y con este plus demás,
mi cuenta se queda a ras!!!:


En este enlace se puede leer la primera parte de esa misma fecha: http://gomeraverde.es/not/58237/las-casitas-un-desamor-a-su-historia


Y aquí se reanuda…


No sé si prendió la mecha,
si bien, alguien se afirmó
y así al menos, somos dos.
Pero encender dicha mecha
no puede causar sospecha
de un fuego devastador.
Tan solo luz y calor
que ampare nuestras raíces,
porque si no, te desdices
y te inunda el desamor.


Merecen honra y honor
aquellos predecesores
que fueron los precursores,
con su esfuerzo explorador
y su encomiable labor.
Las Casitas son tapices
de un aliento sin deslices
de lo que eres hoy en día,
y entablar cualquier porfía
no traspasa los tamices.


Tú sabrás si acaso dices
no tener genes de antaño,
en cambio yo no me engaño
ni puedo poner matices.
A saber las directrices
de apellidos y de herencia,
que de seguro hay presencia
de algún gen de aquel momento,
dudoso que al cien por ciento
no seamos descendencia.


Ignoro la consecuencia
si niego al antepasado,
todo su esfuerzo abnegado
para nuestra pervivencia.
Qué su esencia es nuestra esencia
y negarla un desajuste,
pero que nadie se asuste
por lo que está o que viniera,
el hecho que aconteciera
que a ninguno le disguste.


Tal vez mi verso no guste
y provoque toda chanza,
lo prefiero a la alabanza
que es más vanidad y embuste.
Mas vaya desbarajuste
si se niega el patrimonio,
si desaíro el testimonio
de nuestros antepasados,
que es quedar desamparados
y silenciar nuestro harmonio.


Porque somos el binomio,
la mezcla de X e Y,
que repetidos en sí,
forman nuestro polinomio.
Dejemos el reconcomio
que por siempre nos traiciona
y el motivo que ocasiona
el malestar y la angustia.
¡Qué así, cualquier causa es mustia
y el impulso se abandona!


Verso en primera persona,
porque soy el responsable
y es de algún modo invariable
lo que mi rima pregona.
¡Porque si al Amor traiciona,
soy mentiroso y mezquino!
Sin embargo, no adivino
la secuencia de mi verso,
ya que importa estar inmerso
y no a donde me encamino.


Aunque pregunte en camino:
¿Cuál puede ser su destino?
Porque a mi propio vecino,
tal vez le importe un comino
y opine que pierdo el tino
al versar de Las Casitas.
No sé bien si tú palpitas
si es que eres del Municipio
o si te importa El Principio
de este Término que habitas.


Porque desde Las Casitas
y en su encomiable escondite,
se retozaba al desquite
de inoportunas visitas.
Desde ningún lado invitas
a navegantes extraños,
nuestros viejos, con amaños,
evitaban que los vieran,
de modo que no vinieran
para ocasionarles daños.


Que el ascenso sin peldaños
es tarea complicada
y de antiguo no hubo nada,
pues requirió muchos años
para preparar apaños.
Y al menos riesgo por mar,
comenzó el pueblo a bajar
y otros cuantos, a llegar,
para poderse asentar
e igualmente a fusionar.


Se ancló la opinión dispar
de una ínfula de riqueza,
concluyendo con tristeza,
qué en un apropio sin par,
la Alcaldía fue a parar
al lugar de La Calera.
Y que Arure no pudiera
corregir el cacicato
y así herido por maltrato
al día permaneciera.


Si el equilibrio surgiera
y la armonía llegara,
seguramente curara
la herida de adentro afuera.
Pues cabe que haya manera
de sobreseer la cuenta,
con buen rollo y no violenta,
dejando atrás ese impase
con simple ajuste de fase
que dé cese a la tormenta.


De Las Casitas se cuenta,
que la presidió un convento,
fuera de fijo o evento,
de modo así es que se asienta.
Nuestra leyenda comenta
algo que igual corta el hipo,
se supone un gran equipo
que llegara a buen final:
¡¡¡Su pila bautismal
en la Ermita luce el tipo!!!


Y de vuelta hacia el principio,
no veamos chasco o fiasco,
Las Casitas, es el Casco,
la partida y participio
y el germen del Municipio.
Por lo mismo es tan ambiguo,
porque todo Casco Antiguo
en cada pueblo se luce,
se acondiciona y reluce
y no queda tan exiguo.


En más que probable próximas entregas, más detalles de Las Casitas y mis pareceres para su armonización y la del Municipio.


Si deseas acceder a más versos, busca en este sitio y entre comillas, por: “Antonio Luis de San Pedro”.

 

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