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Isla de La Gomera
Domingo, 14 de enero de 2018

El Valle de Alojera y Tazo, un Tesoro para la arqueología gomera (Segunda Parte)

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Ésta es hoy una ermita poco conocida en La Gomera. De ella sólo quedan los restos de una construcción de piedra seca con planta rectangular. Actualmente se encuentra embutida en los muros de bancales situados en un amplio recodo formado por el barranco que desciende desde Tazo y Cubaba.

Todo parece indicar que fue ésta la primitiva ermita mencionada a principios del siglo XV, asociada a los primeros intentos de evangelización y penetración europea, quizás bajo el mando de Maciot de Bethencourt. Por tanto, su estudio desde la óptica de la vinculación de la misma al proceso evangelizador en la isla es una clave de gran trascendencia en el contexto del contacto indígena-europeo.

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Ruinas de la primitiva ermita de Santa Lucía. Hoy se encuentran entre bancales.


La tradición popular que explica la presencia de Santa Lucia se parece a otras tradiciones sobre apariciones de vírgenes en Canarias asociadas a la primera evangelización pero sospechosamente es casi idéntica a la leyenda de la Virgen de Guadalupe, patrona de la isla. La tradición nos sitúa los hechos en un momento histórico concreto. Según ésta, un navío fondeó frente a las playas del Puerto del Trigo y, cuando intentaron volver a hacerse a la mar, inexplicablemente el barco se negó a navegar, hasta que a uno de los marinos se le ocurrió sacar a tierra una imagen de Santa Lucía que llevaban en la nave, momento en el cual el navío comenzó de nuevo a funcionar. Entonces la tripulación entendió que Santa Lucía deseaba quedarse en esa playa y alli la dejaron.


La estrategia de colonización y conquista apoyada con labores previas misionales tuvo lugar en casi todas las islas del Archipiélago. La razón para la aparición de la imagen no es otra diferente que aquélla que conduce hasta las costas del sur de Tenerife a la imagen de la Virgen de Candelaria. No es para nada casual que la talla llegara al bando de Orone, ni que posiblemente lo hiciera en un período del año muy determinado, tal como lo hacen también otras imágenes que arriban a las costas de las Islas en períodos en el que las estructuras sociopoliticas de los indígenas se flexibiiizaban facilitando, en un período festivo, los pactos o relaciones políticas. De hecho, la zona del noroeste de La Gomera no es precisamente privilegiada por la placidez de sus costas y la bondad de sus puertos, y es durante el verano e inicios del otoño cuando son más habituales los periodos en que el mar está apacible.


En la bula del 20 de noviembre de 1424, por la que el Papa Martín V creaba el efímero obispado de Fuerteventura se hace mención a una ermita en La Gomera en dichas fechas:


[...] algunos habitantes de Gran Canaria y Gomera, bien que en ciertos parajes solamente, se han convertido también a la fe católica. [...] y que en las mencionadas islas de Palma y Gomera se habían edificado ciertas capillas bajo la advocación de Santa María de La Palma (J. Viera. 1951. t.m. p. 45).


Esta ermita de Santa María de La Palma también llamada Lodma en otra parte, probablemente sea la ermita de Santa Lucia de Tazo, porque "Santa María de la Palma" puede ser una errónea interpretación de la iconografía de Sama Lucía: una mujer con una rama de palma.


La mayoría de autores coinciden en afirmar que fue en esta zona de la isla por donde comenzó la cristianización de la misma. D. J. Wölfel (1930. pp. 103-105) defendía la idea de que la ermita citada en dicha bula había sido fundada por don Femando de Castro, que postreramente fue perseguido y sitiado por los indígenas en Argodey,  hoy Fortaleza de Chipude, tras lo cual tuvo que abandonar la isla. Aunque algún autor supuso que esto ocurriría en 13S6,  parece mucho más lógica la fecha de 1424 o 1425. Sin embargo, E. Serra Ráfois (1941, p. 34) estima que la fecha del desembarco de Castro está demasiado ajustada a la de la bula del 20 de noviembre de 1424. Por tanto, opina que la fundación de esta obra pudo ser algo más temprana y deberse a Maciot de Béthencourt cuyos intereses coincidían con los de la Corona portuguesa.


Femando de Castro, gallego al servicio de Portugal, encabezaba una expedición que trataba de conquistar las Islas que restaban por ocupar, en contra de los intereses de la corona castellana y del señor de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, Guillén de Las Casas. Tras haberlo intentado fallidamente en Gran Canaria, desembarcaron en La Gomera por el puerto de Hipare, cuya ubicación sigue siendo una incógnita. Los mejores puertos de la isla son San Sebastián y alguna que otra playa del Sur, aunque si el desembarco se produjo por el norte, allí las mejores condiciones como fondeadero las tiene el Puerto del Trigo. Con independencia de que el desembarco de Castro haya tenido lugar en esta u otra zona, lo único cierto es que la tradición indica que los portugueses disponían de una base en ta zona de Alojera-Tazo, aunque tampoco podamos asegurar el origen de esa tradición.


El emplazamiento de la antigua ermita de Santa Lucía deja abierta la pregunta sobre dónde estaban asentados los clérigos que atendían la labor misional de la misma. La respuesta pudiera estar muy cerca del lugar, en el emplazamiento donde, harta 1774. se encontraban los restos de una edificación llamada '"casa Obispal" donde, según una tradición que recoge J. Perera (en prensa), había vivido un obispo. Continúa este investigador que algunos ciertos de metros más arriba de la ermita está el topónimo El Barranco del Obispo y en los amillaramientos de los años 1941 a 1955 aparece el topónimo Las Casillas del Obispo. Pero no se ha recogido ningún dato procedente de la oralidad y no existe ningún resto visible de dichas construcciones, por lo que este autor se plantea la posibilidad de que al referirse al topónimo "Obispo" se esté hablando de la propia ermita.


Sorprende el emplazamiento elegido para ubicar la ermita, casi en el fondo de un pequeño barranco con escasas tierras cultivables Parece más apropiado para un asentamiento inicial el vecino y más espacioso Valle de Alojera, con muchos más recursos naturales. Probablemente las razones del establecimiento hayan sido de carácter estratégico para la labor evangelizadora. Quizás tengan que ver con la distribución de los asentamientos aborígenes a lo largo del valle de Tazo, o que la presencia de un personaje destacado en la estructura social indígena determinara el lugar. Esto último ha ocurrido en varios sitios del Archipiélago, corno la Cueva de C'hinguaro, donde vivía el Mencey de Güimar, adonde fue llevada la imagen de Candelaria y junto a la cual se construyó luego una ermita. Pero, además, también pudo ser determinante el hecho de encontrarse al abrigo de una localización a larga distancia y lo que es más importante, invisible desde el mar. El panorama se hace más complejo si tenemos en cuenta el registro arqueológico del entorno de la ermita, compuesto por cerámicas indígenas y por enterramientos en fosa.


De cualquier manera, existen numerosos y tempranos  testimonios de una incipiente pero importante labor misional en La Gomera, como el bautismo de personajes de conocido prestigio dentro de la sociedad isleña. Este el caso de Amaluige,  importante jefe en La isla que en 1425, después del episodio del sitio a Fernando de Castro en la Fortaleza de Chipude o Argodey, accedió a ser bautizado y permitió la presencia de un clérigo; Pedro Chimboyo, caudillo tribal de la isla, en 1434 aparece ya cristianizado y con un salvoconducto (D.J. WölfeL 1930): y, por último, los jefes de los cuatro bandos recogidos en las fuentes de la conquista ya tenían nombres cristianos. Pues bien, a pesar de ello, y aunque es difícil conocer la incidencia real de esta labor, la evangelización no tuvo la repercusión esperada, en el sentido de que son más abrumadoras las pruebas que existen sobre el carácter resistente de los gomeros a incorporar los principios de la doctrina católica. De hecho, en 1531 Vasco Díaz Tanco les continúa tildando de "malos cristianos" por negarse a ir a misa o a establecerse en lugares poblados, amén de continuar manteniendo sus antiguas creencias (AR. Rodrízuez Moñino. 1934).


LA HOYA GRANEL EN LA CAÑADA DE TEHETA


En la cabecera del Valle de Tazo se encuentra La Cañada de Teheta, en la cual existen unas ruinas construidas sobre piedra seca donde llaman "Hoya Granel ". El conjunto principal, de una antigüedad evidente, es de planta rectangular y contiene dos bandas paralelas de 4 y 4 celdas con tendencias circular y rectangular. La acción del tiempo ha hecho que se encuentre parcialmente arrasado y ocupado por una vegetación que impide su observación con claridad. En superficie, el material cerámico confirma la antigüedad del lugar, pudiendo observarse fragmentos de distintas épocas, todas después de la conquista, aunque también aparece cerámica aborigen en el entorno.

 

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A principios del siglo XVI allí se construyó un granero que dio nombre al lugar, estando la zona a lo largo de ese siglo básicamente dedicada al cultivo de cereales (G. Díaz. 1996. U, p. 19). En la tradición oral existen varias referencias al origen de las ruinas, recogidas por J. Perera (en prensa), de las que hemos seleccionado tres interesantes testimonios de los vecinos de la localidad, sobre la justificación de la presencia de dichas construcciones en un lugar pnvilegiado, tanto por recursos como por emplazamiento y control visual: "En los chiquerones de La Hoya del Granel vivieron los primeros habitantes de La Gomera (vecino de Vallehermoso)". "En los chiquerones de La Joya del Granel se ponía el grano. El nunca lo vio, sino que lo ha conocido de toda la vida en el estado actual  (vecino de Cubaba)". "Los guanches guardaban el grano en La Joya del Granel (vecino de Cubaba)". Otros testimonios nos relataron que eran los primeros "cristianos" los que vivieron en La Hova Granel (J.F.Navarro. 1992. pp 99-101).


Desconocemos con exactitud los límites de lo que durante los siglos XVI al XIX se llegó a llamar la aldea de Tededeta, pero lo cierto es que fue lugar poblado por lo menos hasta comienzos del siglo XIX. J. Perera (Ibid) también recoge un interesante testimonio oral de un vecino de avanzada edad de Tazo: "el abuelo de mi padre contaba que la gente que vivía en Teheta se fueron a Cubaba".


Con todo ello se dibuja el panorama de un yacimiento arqueológico del máximo interés, que aparece ya citado desde los primeros momentos de colonización de la isla y posiblemente con un sustrato aborigen anterior, por lo que su estudio para una zona como la que se ha ido describiendo podría disponer de todas ias claves para responder a cuesnones como la de los primeros contactos.


LOS YACIMIENTOS PREHISTÓRICOS DEL VALLE TAZO-ALOJERA


El valle del extremo noroeste de La Gomera, que denominamos de Tazo-Alojera por referencia a las localidades mayores, abarca las tierras de las localidades Arguamul-Tazo-Cubaba-Epina-Alojera y es muy rico en yacimientos arqueológicos, probablemente por las razones antes esgrimidas de una escasa roturación. De hecho, en las zonas que han sido cultivadas es donde las evidencias de yacimientos escasean más. Este valle se subdivide a su vez en varias cuencas menores.


De este a oeste, la primera de ellas es la que forman las de Arguamul y Epina. En el entorno de Arguamul hay materiales arqueológicos en antiguas huertas, que probablemente sean restos  de asentamientos de superficie destruidos por los bancales, y en la costa existen dos conchesos con cerámicas e industria lítica claramente aborígenes, pero que arrojaron unas cronologías muy tardías (1530 ± 60 d.C. y 1670 ± 60 d.C.), que de ser ciertas nos estarían hablando de la pemanencia de modos de vida y rasgos culturales indígenas, coexistiendo en el mismo territorio con otros propios de los colonos europeos (P. Acosta et al, 1977; J. F. Navarro, 1992. pp. 72-76). En la zona de Bejira existe un conchero en la costa, además de restos de cabañas y, más arriba,  otros poblados de cabañas, entre ellos el de la Era da los Antiguos, que contiene un nivel de ocupación aborigen y una reutilización muy posterior, probablemente por pastores tradicionales.


El valle de Tazo es el más rico arqueológicamente hablando, probablemente porque es mayor que el anterior y, como él, está poco roturado. A lo largo de él se han identificado hasta ahora, al menos, cinco poblados de cabañas en zonas no roturadas (Plan de Los Hoyos, La Batatilla, Lomo de la Piedra Redonda, Lomo de la Cueva Encantada, Picos de Herrera) y existen concentraciones de material arqueológico en varios sitios más. Además, en las inmediaciones de algunos de estos sitios han aparecido enterramientos en fosa. También se conoce un conjunto habitacional en cuevas (Cuevas de Herrera González), de donde procede un objeto de madera con la única inscripción iibico-beréber conocida hasta ahora en La Gomera, asi como otras cuevas asociadas a algunos de los citados poblados de cabañas. Por último, existe un conchero en la Cañada de Muñoz. Justamente es en este valle donde se encuernan la Hoya Granel, la Ermita de Santa Lucia "la Antigua" o "la Vieja" y la Casa Purgar o Pulgar, que está donde se unen en la costa los barrancos que drenan este valle y el de Alojera.

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Pieza de madera de sabina con inscripciones líbico-bereberes encontrada en Cuevas De Herrera González muy cercanas a Santa Lucía.Pieza de madera de sabina con inscripciones líbico-bereberes encontrada en Cuevas De Herrera González muy cercanas a Santa Lucía.


En el valle de Alojera los lomos están más rotulados, no sólo por el ingenio citado, sino porque después hubo otros cultivos de secano y regadío, e incluso en el siglo XX se plantaron plátanos. Por tanto, la mayor parte de las zonas llanas han sido transformadas, y es en ellas donde potencialmente deberían de estar los antiguos asentamientos indígenas. Aún asi, se han identificado hasta ahora algunas zonas de enterramientos y hábitat en cuevas, sobre todo en el margen occidental del valle, y también concentraciones de material arqueológico en algunos bancales.

 

Autores: Juan Francisco Navarro Mederos y Juan Carlos Hernández Marrero (arqueólogos)

Extraído del XVI Coloquio De Historia Canario-Americana (2004)

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