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Isla de La Gomera
Domingo, 21 de enero de 2018

Origen de la devoción de los Santos Reyes

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Para intentar conocer el origen de la devoción de Los Santos Reyes en Valle Gran Rey tendríamos que remontarnos a finales del siglo XV y comienzos del XVI, época en que, tras la fracasada rebelión de 1488, se desmorona el orden social indígena y se asienta de manera efectiva el dominio señorial sobre la Isla.

[Img #60005]El hecho de erigir una ermita bajo la advocación de los Santos Reyes, pudiera deberse a que la Iglesia instaurará dicha devoción para hacerla coincidir con el nombre que ya tenía el lugar, puesto que el topónimo “Valle Gran Rey” ya aparece citado en 1502 en un inventario de los bienes de Guillén Peraza, conde de La Gomera.

 

Sin embargo, parece más probable que tuviera que ver con la devoción que don Guillén Peraza sentía por los mismos. No en vano, en 1533 fundó el convento franciscano de “Los Santos Reyes” en San Sebastián, les puso a sus hijos los nombres de los tres reyes magos… Por tanto, parece lógico pensar que la ermita en Valle Gran Rey, que eran tierras de su dominio, se pusiese bajo esta advocación.

 

 

2.- LA FUNDACIÓN DE LA ERMITA

 

Se suele dar el 1515 como año de fundación de la ermita, aunque sin base documental alguna y sin que en ningún caso, se precise su ubicación. No obstante, cabe la posibilidad que ya hubiera un templo en Valle Gran Rey, en una fecha tan temprana como la primera mitad del siglo XVI, pues ya funcionaba en el Valle uno de los cinco ingenios de azúcar que había en la isla, que la tradición ubica en la Casa de la Seda, en la confluencia del barranco de Arure con el de Valle Gran Rey.

 

A falta de documentos, hemos de recurrir a la tradición oral de Valle Gran Rey para intentar ubicar esta primitiva ermita. La mayoría de los relatos coinciden en afirmar que cuando el cuadro llegó a Valle Gran Rey, fue llevado primeramente a la Casa de la Seda y posteriormente a Guadá, ya fuese por miedo a alguna incursión pirata, o por el hecho de que la zona alta del valle era la que estaba más habitada en ese momento, (La Vizcaína ya aparece citada como lugar cultivado en un documento de 1567), estando la parte baja prácticamente despoblada.

 

En todo caso, la toponimia local acude en nuestra ayuda y nos indica algunas pistas sugerentes, con topónimos de pleno uso hoy día, como “Cerco Reyes” y  “Cerco del Cura”, entre otros. Es en el lugar conocido como “Cerco Rey” (también nombrado como “Cerco Reyes”), en donde, hasta hace unos años, todavía se podía apreciar las plantas y los restos de un paredón cerrando una cueva, que tradicionalmente se ha relacionado como la primitiva ermita. También cercano a éste, a escasos 200 metros, se encuentra el topónimo “Cerco del Cura”.

 

Debido a las precarias condiciones de la ermita y a la propia ubicación de la misma, junto al barranco,  temiendo que en una crecida pudiese llevarse el cuadro, éste fue llevado al Hornillo, en el lugar conocido como “Casitas del Rey”. Hasta que de allí fue trasladado a la actual ermita cuando ésta se construyó.

 

En lo que a documentos se refiere, la primera referencia que nosotros conozcamos, data de una relación de las ermitas gomeras, realizada en 1608 en donde dice: “En Valle Gran Rey, La de Ntra. Sra. de Los Reyes; en Arure, la de San Nicolás de Tolentino"

 

  3.- EL CUADRO

 

Tradicionalmente, la llegada del cuadro a Valle Gran Rey se suele atribuir a un intercambio con un barco pirata. Múltiples relatos sobre piratas jalonan la memoria oral gomera. Si hacemos caso a la misma, el cuadro fue traído por un barco, pirata para unos, bergantín portugués para otros, que fondeó en las costas de Valle Gran Rey para hacer una aguada. Es bueno recordar en este punto, que esta zona de Valle Gran Rey se hallaba prácticamente deshabitada hasta bien entrado el siglo XIX.

 

 

Los “piratas” llegaron a un acuerdo con los vecinos, intercambiando el agua y algunos alimentos, por un cuadro que representaba la “Adoración de los Santos Reyes” que ellos portaban. Cuenta la tradición, que una vez realizado el intercambio, los “piratas” no quisieron respetar el acuerdo y se hicieron a la mar, pero cual no sería su asombro, al ver como un repentino empeoramiento del tiempo les impedía proseguir su camino. Fue así como decidieron volver a la costa y darle el cuadro a los vecinos, tal y como habían acordado.

 

Estas historias de piratas no hay que desdeñarlas, puesto que no sólo aparecen en la memoria oral colectiva sino que existen constancias documentales de las mismas, como la de un documento fechado en 1673, que da cuenta de cómo, el 22 de octubre de ese año, una lancha de piratas moros, que desembarcó en Valle Gran Rey con objeto de hacer una aguada, fue objeto de una emboscada de las milicias de Chipude, matando a tres de ellos y capturando a los cinco restantes que habían desembarcado.

 

Sin embargo, dos hechos llevan a poner en duda esta llegada del cuadro a Valle Gran Rey. Primero, porque estos relatos populares, que relacionan las imágenes religiosas con barcos, ya sean piratas o no, abundan en la tradición canaria; y segundo,  parece mucha casualidad que un barco que arribase a nuestras costas trajera un cuadro, justamente de la Adoración de Los Santos Reyes, y más casualidad aún, que coincidiera con la advocación a la que estaba dedicada la ermita.

 

Por tanto, no se puede descartar que la presencia del cuadro en nuestro pueblo, desde fechas muy tempranas, casi tanto como la fundación de la ermita u oratorio, se deba a que fuese la propia familia condal la que lo trajese a Valle Gran Rey.

 

4.- EL RETABLO

 

Todo sería más sencillo si en la inscripción que figura en el respaldo del retablo figurara la fecha, ya que el espacio dejado para tal fin, quedó vacío. Sin embargo en dicho respaldo si figura el nombre del donante: “Dado por su deboción de esta Santa Imagen el capitán don Sergio Fernández”. Esto lleva a pensar que cuadro y retablo no son contemporáneos y que el retablo fue donado con posterioridad.

 

El primer documento, que tengamos noticia, en donde aparece reseñado el cuadro, data del año 1774 y se lo debemos al por entonces párroco de Chipude, D. José Fernández Prieto y Salazar, que se refiere a la ermita y al cuadro en los siguientes términos:

“Hay aquí una ermita para la banda de Chipude con la advocación de la Virgen de los Reyes y está muy decente y muy pobre junto á esta ermita y alrededor de ella están tres casitas una de tejas y dos pajizas (...) la imagen que está en la ermita es un cuadrito pintado los tres reyes para cuando se hace la fiesta se lleva todo de la Iglesia".

 

Lo que está fuera de toda duda, es que actualmente, el Retablo con el cuadro de Adoración de los Santos Reyes, es el elemento del patrimonio artístico más valioso de Valle Gran Rey.

 

[Img #60004]

 

5.- LA ERMITA HASTA PRINCIPIOS DE SIGLO XX

 

Procesión Día de Reyes. Valle Gran Rey. Año 1954.Procesión Día de Reyes. Valle Gran Rey. Año 1954.

 

Los Reyes siguió constituyendo una de tantas ermitas de la parroquia de Chipude y de carácter bastante pobre y precario. Las misas se celebraban cada quince días y los gastos del cura, que venía de Chipude,  corrían a cargo del vecindario.

 

Sin embargo, a lo largo del siglo XIX, va adquiriendo importancia poblacional y económica la zona de Valle Gran Rey, lo cual lleva a que en 1880, se traslade la capitalidad municipal desde Arure a La Calera, bien es cierto que de espaldas a los vecinos de Arure. También en ese año, el alcalde, los concejales y un grupo de vecinos influyentes, elevan una petición al ministro de Gracia y Justicia, solicitando ayuda para la construcción de un nuevo templo en Valle Gran Rey, más acorde con su creciente importancia.

 

Finalmente, a lo único que se llega son a unas pequeñas reformas en 1883, encaminadas a arreglar y reforzar la fábrica, y a trastejar la ermita y encalar las paredes en 1889.

 

6.- LA IMAGEN DE LOS REYES

 

En segunda década del siglo XX, un grupo de vecinos promueven la idea de traer al pueblo una imagen de la Virgen de Los Reyes, a semejanza de la que existe en Sevilla, de donde es patrona. Para ello se realiza una colecta en todo el pueblo y la encargan a un taller de Valencia en 1920.

 

La imagen llega a Valle Gran Rey en 1924 y se le saca en procesión el 6 de enero de 1925. Además se decide vaya en primer lugar en procesión y detrás el cuadro y, según cuentan, se desató un temporal tremendo nada más salir de la iglesia, motivo por el cual todos entendieron que se debía a la afrenta de que el cuadro no encabezara la procesión, como se había hecho durante siglos. Motivo por el cual, una vez descampó, salió la procesión con el retablo delante y la nueva Virgen detrás y se le cantó el pie de romance: “Qué bonito cuando sale / la hija detrás de la madre”.

 

7.- LA FUNDACIÓN DE LA PARROQUIA

 

La Creación de la Parroquia de Los Santos Reyes data del 21 de agosto de 1929,  tal y como lo recogen los libros sacramentales, tras la nueva limitación parroquial. (En noviembre de 1929 se hace oficial, publicándose en el Boletín Oficial del Obispado, donde además se dice que empezará a funcionar como parroquia independiente de la de Chipude, el 1 de enero de 1930).  Los primeros bautizados fueron D. Manuel Morales Méndez y D. Joaquín Chinea Chinea, el 5 de enero de 1930, siendo cura D. Mauro Rodríguez Santos, que también era el párroco de Chipude, donde seguía teniendo la sede principal.

 

A comienzos de la década de 1930 se emprendieron obras en la ermita, siendo financiadas  con fondos aportados por los vecinos. La fábrica fue derribada y reconstruida en su totalidad, ampliándola en todas sus dimensiones.  Lo que da lugar a un cambio radical del aspecto de la ermita, dejando de ser una construcción de marcado  estilo tradicional gomero, por el actual.  De su antiguo menaje sólo se conservan dos piezas: una pila de agua labrada en piedra volcánica y el retablo de la Adoración que durante siglos presidió la ermita.

 

8.- LA PARROQUIA HASTA LA ACTUALIDAD

 

 

Cronología de los hechos más relevantes acaecidos en la parroquia desde comienzos de los años 50 hasta la actualidad.

 

1951

El primer párroco fijo en Valle Gran Rey fue D. Pedro González Mesa en los años 1951-1957

 

1957

Se encargan dos coronas, la de la Virgen y la del Niño Jesús al platero lagunero César Fernández Molina

 

1963

Se le encarga, también al mismo platero, una custodia de plata.

1966 Se fundan las parroquias de San Antonio de Padua, en Guadá, y la Virgen de la Salud, en Arure, empezando a funcionar como tales en 1967.

 

1980

En la década de 1980 se le quitó a la ermita de Los Reyes la categoría parroquial que pasó al bario de La Calera, a un edificio que se construyó a tal fin.

 

1987

La primera Bajada oficial se debe al año mariano de 1987, siendo párroco D. Rubén Fagundo, tras esto se vio la posibilidad de seguir realizando esta Bajada Con motivo de la misma tiene lugar una restauración del cuadro y retablo de la Adoración de Los Santos Reyes, dado su estado de deterioro. El trabajo se le encarga a la restauradora Dácil de la Rosa Vilar.

 

1992

Segunda Bajada, siendo párroco D. Jesús M. Gil Agüín

 

1991

Se lleva a cabo un acondicionamiento de la iglesia de Los Reyes y de la plaza.

 

1997

Tercera Bajada, siendo párroco D. Macario Manuel López García

 

2000

Restauración del Retablo de la Adoración de Los Santos Reyes. Se le añaden dos soportes delanteros.

 

2002

Cuarta Bajada, siendo párroco D. Roberto Darias Herrera

 

2005

Restauración del Altar.

 

2006

Se adquiere para la iglesia, un nuevo Vía Crucis

 

 2007

Bajo la coordinación del actual párroco D. Esteban Ver, en la actualidad, se están realizando los preparativos para la Quinta Bajada

 

 

(Artículo de la Agrupación Chácaras y Tambores De Guadá)

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