Guillermina Arteaga. "Ochenta y nueve años de felicidad"
El pasado 27 de noviembre falleció nuestra madre, esposa, abuela y bisabuela, Guillermina Arteaga Mendoza, y la verdad es que resulta difícil comenzar hablando de una persona a la que quieres y que ya no está entre nosotros.
Una marcha siempre produce tristeza pero, en este caso, podemos decir que Guillermina ha vivido 89 años de felicidad, porque ha gozado de buena salud junto a sus siete hijos, dieciocho nietos y once bisnietos.
No solo fuiste una mujer luchadora sino que, además, tenías un gran corazón. Ese afán de darnos de comer nada más entrar por la puerta, la ilusión con la que nos recibías, esos momentos haciendo el queso mirando hacia La Rajita o el precioso mueble abarrotado de fotografías de cada uno de tus seres queridos, son algunos de los instantes que nos vienen a la mente al recordarte.
Pudiste despedirte de todos con una sonrisa en la boca pero también en el corazón y, con ello, nos quedamos. “No tengo dinero pero soy rica de felicidad” fue una de tus últimas frases, sin embargo, abuela, los ricos somos nosotros al tenerte, porque nadie se va mientras perdure en el corazón de los suyos, y tú siempre estarás con nosotros.
Queremos aprovechar este medio para agradecer profundamente a todas aquellas personas que nos acompañaron en estos duros momentos. Al personal del hospital Nuestra Señora de Guadalupe por su magnífica atención, al pueblo de La Dama por todo el cariño y afecto, y a todos los que se desplazaron hasta nuestro pueblo para acompañarnos.
No solo reuniste a tu familia sino también a vecinos y amigos, y eso solo puede hacerlo una gran persona.
El cielo ganó una estrella. Muchas gracias por todo, madre, esposa, abuela y bisabuela Mina. Como dice la canción, ‘Como tú no hay dos’.
¡Te queremos!
Familia Morales
Una marcha siempre produce tristeza pero, en este caso, podemos decir que Guillermina ha vivido 89 años de felicidad, porque ha gozado de buena salud junto a sus siete hijos, dieciocho nietos y once bisnietos.
No solo fuiste una mujer luchadora sino que, además, tenías un gran corazón. Ese afán de darnos de comer nada más entrar por la puerta, la ilusión con la que nos recibías, esos momentos haciendo el queso mirando hacia La Rajita o el precioso mueble abarrotado de fotografías de cada uno de tus seres queridos, son algunos de los instantes que nos vienen a la mente al recordarte.
Pudiste despedirte de todos con una sonrisa en la boca pero también en el corazón y, con ello, nos quedamos. “No tengo dinero pero soy rica de felicidad” fue una de tus últimas frases, sin embargo, abuela, los ricos somos nosotros al tenerte, porque nadie se va mientras perdure en el corazón de los suyos, y tú siempre estarás con nosotros.
Queremos aprovechar este medio para agradecer profundamente a todas aquellas personas que nos acompañaron en estos duros momentos. Al personal del hospital Nuestra Señora de Guadalupe por su magnífica atención, al pueblo de La Dama por todo el cariño y afecto, y a todos los que se desplazaron hasta nuestro pueblo para acompañarnos.
No solo reuniste a tu familia sino también a vecinos y amigos, y eso solo puede hacerlo una gran persona.
El cielo ganó una estrella. Muchas gracias por todo, madre, esposa, abuela y bisabuela Mina. Como dice la canción, ‘Como tú no hay dos’.
¡Te queremos!
Familia Morales










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