Casi seis años de cárcel por violar y agredir a una mujer en un edificio abandonado
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a 5 años y nueve meses de cárcel y a pagar 36.000 euros al acusado de violar y golpear a una mujer en un edificio abandonado del barrio de El Cardonal, en Tenerife, la que llevó con engaños,junto a otra persona no identificada.
Los hechos tuvieron lugar en la noche del 15 de mayo de 2015 cuando la víctima, tras ingerir alcohol, conoció al ahora condenado y tras entablar una charla con el y comunicarle que buscaba un piso para alquilar, el hombre le dijo que tenía varios y la llevó hasta un edificio abandonado que usaban los toxicómanos.
Según la sentencia, una vez allí la mujer fue golpeada y violada y se despertó al día siguiente en uno de los cuartos lleno de jeringuillas y todo tipo de suciedad, con los pantalones puestos al revés, sin ropa interior y la cara desfigurada, por lo que acudió a casa de un amigo que la llevó al Hospital.
En un primer momento identificó a una persona pero admite que se equivocó y a continuación su hermana cuando estaba en un cumpleaños escuchó como varios hombres a los que fotografió contaban lo ocurrido, conversación que grabó.
La joven dijo en el juicio que como conocía a todo el mundo en El Cardonal, llevó a cabo su propia investigación y le entregó las pruebas a la policía que luego detuvo al ahora condenado.
Pese a que la mujer desde un principio no pudo concretar claramente ni el número de agresores ni quiénes eran debido a la ingesta del alcohol, se da por válido su testimonio dado las pruebas de ADN encontrados en su ropa interior y uñas apuntan que existen 64 billones de posibilidades que su autoría.
Durante el juicio el procesado, que estaba en prisión provisional, aseguró que era inocente, que desconoce de lo que le acusaban y quién era la mujer a la que según decían él había agredido.
La denunciante aseguró que desde entonces no duerme, se encuentra siempre sobresaltada, ha permanecido varios años en tratamiento psicológico y tras ser dada de alta volvió a recaer.
La psicóloga relató que lo ocurrido le ha causado “un grado de incidencia muy alto”, daño que se extenderá durante toda la vida y cuantificó en 258 los días en los que estuvo de baja y no pudo realizar sus tareas cotidianas.
La Sala cree que en este caso la especial vulnerabilidad vendría dada por que la víctima estaba inconsciente y tras ello se produce la violación, “algo que objetivamente es perceptible por el dolo de quien actúa sobre la persona inconsciente”.
La atenuante de dilaciones indebidas tiene su justificación en que el juicio se celebró diez años después de ocurridos los hechos, sin que este retraso sea responsabilidad del acusado.
En sus conclusiones finales la Fiscalía y la acusación particular mantuvieron su petición de 12 años de cárcel, 11 por agresión y 1 por lesiones y el pago de 20.000 euros por considerarlo autor de ambos delitos, mientras que la defensa solicitaba la absolución basándose en las contradicciones de la víctima.
Los hechos tuvieron lugar en la noche del 15 de mayo de 2015 cuando la víctima, tras ingerir alcohol, conoció al ahora condenado y tras entablar una charla con el y comunicarle que buscaba un piso para alquilar, el hombre le dijo que tenía varios y la llevó hasta un edificio abandonado que usaban los toxicómanos.
Según la sentencia, una vez allí la mujer fue golpeada y violada y se despertó al día siguiente en uno de los cuartos lleno de jeringuillas y todo tipo de suciedad, con los pantalones puestos al revés, sin ropa interior y la cara desfigurada, por lo que acudió a casa de un amigo que la llevó al Hospital.
En un primer momento identificó a una persona pero admite que se equivocó y a continuación su hermana cuando estaba en un cumpleaños escuchó como varios hombres a los que fotografió contaban lo ocurrido, conversación que grabó.
La joven dijo en el juicio que como conocía a todo el mundo en El Cardonal, llevó a cabo su propia investigación y le entregó las pruebas a la policía que luego detuvo al ahora condenado.
Pese a que la mujer desde un principio no pudo concretar claramente ni el número de agresores ni quiénes eran debido a la ingesta del alcohol, se da por válido su testimonio dado las pruebas de ADN encontrados en su ropa interior y uñas apuntan que existen 64 billones de posibilidades que su autoría.
Durante el juicio el procesado, que estaba en prisión provisional, aseguró que era inocente, que desconoce de lo que le acusaban y quién era la mujer a la que según decían él había agredido.
La denunciante aseguró que desde entonces no duerme, se encuentra siempre sobresaltada, ha permanecido varios años en tratamiento psicológico y tras ser dada de alta volvió a recaer.
La psicóloga relató que lo ocurrido le ha causado “un grado de incidencia muy alto”, daño que se extenderá durante toda la vida y cuantificó en 258 los días en los que estuvo de baja y no pudo realizar sus tareas cotidianas.
La Sala cree que en este caso la especial vulnerabilidad vendría dada por que la víctima estaba inconsciente y tras ello se produce la violación, “algo que objetivamente es perceptible por el dolo de quien actúa sobre la persona inconsciente”.
La atenuante de dilaciones indebidas tiene su justificación en que el juicio se celebró diez años después de ocurridos los hechos, sin que este retraso sea responsabilidad del acusado.
En sus conclusiones finales la Fiscalía y la acusación particular mantuvieron su petición de 12 años de cárcel, 11 por agresión y 1 por lesiones y el pago de 20.000 euros por considerarlo autor de ambos delitos, mientras que la defensa solicitaba la absolución basándose en las contradicciones de la víctima.












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