El TSJC confirma nueve años de cárcel a dos hermanos por intentar matar a un vecino
El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado la condena de nueve años de prisión impuesta a cada uno de los dos hermanos acusados de intentar asesinar a un vecino al que agredieron con un hacha y un cuchillo en su vivienda de Santa Úrsula (Tenerife), el 7 de octubre de 2023.
La Sala de lo Penal ratifica asimismo otros pronunciamientos de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, como la orden de alejamiento de la víctima a menos de 500 metros durante cinco años, ocho años de libertad vigilada y diversas indemnizaciones económicas.
En concreto, uno de los condenados deberá abonar una multa de 3.240 euros por los daños causados en la vivienda, mientras que ambos deberán pagar 2.760 euros de indemnización conjunta.
Además, deberán resarcir al Servicio Canario de la Salud (SCS) por los gastos sanitarios que se determinen en ejecución de sentencia.
Uno de los hermanos tendrá que pagar también 595 euros por los daños en una motocicleta y 540 euros por los ocasionados en la puerta exterior, además de la cantidad que se fije para su reparación o sustitución.
El tribunal considera probado que los acusados actuaron con intención de matar, y no únicamente de agredir, y aprecia premeditación y alevosía, ya que planificaron el ataque y acudieron al domicilio armados con un hacha y un cuchillo, aprovechándose de que la víctima no pudo defenderse.
Según los hechos probados, el hombre se encontraba solo en su vivienda cuando los hermanos golpearon violentamente la entrada y, una vez en el interior del patio, le atacaron, llegando incluso a utilizar el bastón de la propia víctima.
A consecuencia de la agresión, permaneció ingresado varios días y, según la policía, no pudo prestar declaración durante ese tiempo.
Durante el juicio, la víctima relató que, arrastrándose, consiguió llegar a la puerta principal, que los acusados intentaron derribar pese a que ya había alertado a la policía, y que llegó a perder el conocimiento hasta en tres ocasiones, mientras seguía recibiendo insultos y amenazas.
Vecinos que acudieron al oír el alboroto declararon que lograron arrebatar el hacha a uno de los acusados y que ambos se encontraban “fuera de sí”, causando destrozos a su paso, como en muebles y una motocicleta, y que escucharon a uno de ellos decir: “Ahora no nos volverás a mirar mal”.
Las desavenencias entre las partes, según el denunciante, se originaron tras haber recriminado en varias ocasiones a los acusados que arrojaran piedras a la autopista.
Los vecinos confirmaron además que la víctima se quejaba desde hacía tiempo del ruido provocado por la música de los encausados, con quienes convivía puerta con puerta.
Ante el TSJC, la defensa alegó sin éxito la concurrencia de atenuantes de embriaguez, drogadicción y arrebato, así como la supuesta desproporción de las penas y de la responsabilidad civil impuesta.
El abogado defensor recordó que los hermanos cuentan con antecedentes psiquiátricos, incluidos intentos de suicidio, uno de ellos apenas seis meses antes de los hechos, si bien el tribunal subraya que los peritos excluyeron que dichas patologías influyeran en la agresión.
La víctima padecía con anterioridad intensos dolores derivados de una grave artrosis que le obligaba a consumir analgésicos potentes, circunstancia que, según los peritos, habría influido en su estado actual, pese a que las lesiones sufridas fueron calificadas como “heridas superficiales”.
La Sala de lo Penal ratifica asimismo otros pronunciamientos de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, como la orden de alejamiento de la víctima a menos de 500 metros durante cinco años, ocho años de libertad vigilada y diversas indemnizaciones económicas.
En concreto, uno de los condenados deberá abonar una multa de 3.240 euros por los daños causados en la vivienda, mientras que ambos deberán pagar 2.760 euros de indemnización conjunta.
Además, deberán resarcir al Servicio Canario de la Salud (SCS) por los gastos sanitarios que se determinen en ejecución de sentencia.
Uno de los hermanos tendrá que pagar también 595 euros por los daños en una motocicleta y 540 euros por los ocasionados en la puerta exterior, además de la cantidad que se fije para su reparación o sustitución.
El tribunal considera probado que los acusados actuaron con intención de matar, y no únicamente de agredir, y aprecia premeditación y alevosía, ya que planificaron el ataque y acudieron al domicilio armados con un hacha y un cuchillo, aprovechándose de que la víctima no pudo defenderse.
Según los hechos probados, el hombre se encontraba solo en su vivienda cuando los hermanos golpearon violentamente la entrada y, una vez en el interior del patio, le atacaron, llegando incluso a utilizar el bastón de la propia víctima.
A consecuencia de la agresión, permaneció ingresado varios días y, según la policía, no pudo prestar declaración durante ese tiempo.
Durante el juicio, la víctima relató que, arrastrándose, consiguió llegar a la puerta principal, que los acusados intentaron derribar pese a que ya había alertado a la policía, y que llegó a perder el conocimiento hasta en tres ocasiones, mientras seguía recibiendo insultos y amenazas.
Vecinos que acudieron al oír el alboroto declararon que lograron arrebatar el hacha a uno de los acusados y que ambos se encontraban “fuera de sí”, causando destrozos a su paso, como en muebles y una motocicleta, y que escucharon a uno de ellos decir: “Ahora no nos volverás a mirar mal”.
Las desavenencias entre las partes, según el denunciante, se originaron tras haber recriminado en varias ocasiones a los acusados que arrojaran piedras a la autopista.
Los vecinos confirmaron además que la víctima se quejaba desde hacía tiempo del ruido provocado por la música de los encausados, con quienes convivía puerta con puerta.
Ante el TSJC, la defensa alegó sin éxito la concurrencia de atenuantes de embriaguez, drogadicción y arrebato, así como la supuesta desproporción de las penas y de la responsabilidad civil impuesta.
El abogado defensor recordó que los hermanos cuentan con antecedentes psiquiátricos, incluidos intentos de suicidio, uno de ellos apenas seis meses antes de los hechos, si bien el tribunal subraya que los peritos excluyeron que dichas patologías influyeran en la agresión.
La víctima padecía con anterioridad intensos dolores derivados de una grave artrosis que le obligaba a consumir analgésicos potentes, circunstancia que, según los peritos, habría influido en su estado actual, pese a que las lesiones sufridas fueron calificadas como “heridas superficiales”.












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