En homenaje a Hipólito Curbelo Curbelo Curbelo, esposa e hijos
En Vegaipala el 3 de marzo Hipólito nació, entre caminos reales y senderos siempre, siempre, por el tesoro de sus ancestros su corazón luchó y defendió, hasta que el destino sin quererlo con mucho dolor se paró, agarrándose con su mano al viñatigo que nunca se le dio.
Guayainfanta, tesoro de su reino el oxígeno le dio, movilizando los músculos de su corazón, celebrando su cumpleaños y respirando con alegría y serenidad lo que era su gran ilusión .
A las dieciocho sus abrazos y recuerdos nos dejaron para decirnos adiós.
Ojala abrazados volvamos a vernos en el universo iluminados por la luna y las estrellas en una noche de esplendor.
En el invierno se fue y la primavera nunca le llegó con el proyecto de su vida que mucha ilusión le dio.
Erudito sus principios del bienestar deseó, transmitiendo las ansias del equilibrio por triplicado a aquellos que con él compartió.
Cariño, amor y ternura con la simple mirada y los abrazos de Concha, sus diamantes brillaron, y la dulce miel de los brezos saboreó.
Juegos y diversiones con Pompeyo, Sabina y Juditd, hij@s y niet@ agradable esencia del ámbar inconfundible recibió.
En la mañana del 7 de marzo su último paseo por Ruiz de Padrón caminó.
Muy acompañados de amistades, amig@s y familiares con el sol de las once mucho calor y energía recibió.
A las doce las campanas engalanadas doblaron y doblaron en La Iglesia de la Asunción, invitando a mirar el horizonte en silencio, con El Teide que con tanto anhelo y sosiego recibió.
Damos las gracias al pueblo que nos acogió y agradecidos de tod@s por los abrazos y las sonrisas impregnadas de cariño y amor.
Por: Heriberto Curbelo y María Candelaria Rodríguez
Guayainfanta, tesoro de su reino el oxígeno le dio, movilizando los músculos de su corazón, celebrando su cumpleaños y respirando con alegría y serenidad lo que era su gran ilusión .
A las dieciocho sus abrazos y recuerdos nos dejaron para decirnos adiós.
Ojala abrazados volvamos a vernos en el universo iluminados por la luna y las estrellas en una noche de esplendor.
En el invierno se fue y la primavera nunca le llegó con el proyecto de su vida que mucha ilusión le dio.
Erudito sus principios del bienestar deseó, transmitiendo las ansias del equilibrio por triplicado a aquellos que con él compartió.
Cariño, amor y ternura con la simple mirada y los abrazos de Concha, sus diamantes brillaron, y la dulce miel de los brezos saboreó.
Juegos y diversiones con Pompeyo, Sabina y Juditd, hij@s y niet@ agradable esencia del ámbar inconfundible recibió.
En la mañana del 7 de marzo su último paseo por Ruiz de Padrón caminó.
Muy acompañados de amistades, amig@s y familiares con el sol de las once mucho calor y energía recibió.
A las doce las campanas engalanadas doblaron y doblaron en La Iglesia de la Asunción, invitando a mirar el horizonte en silencio, con El Teide que con tanto anhelo y sosiego recibió.
Damos las gracias al pueblo que nos acogió y agradecidos de tod@s por los abrazos y las sonrisas impregnadas de cariño y amor.
Por: Heriberto Curbelo y María Candelaria Rodríguez











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