La infección por hantavirus no tiene tratamiento específico ni vacuna
Actualmente no existe un tratamiento específico para las infecciones por hantavirus, por lo que es fundamental la detección precoz monitorizando los síntomas y la atención sanitaria para prevenir el deterioro del paciente y trasladarlo a la UCI antes de que presente una insuficiencia respiratoria grave.
"No hay un tratamiento específico, ni vacuna ni tratamiento para el virus, aunque sí sabemos que es muy importante la atención médica temprana, que puede salvar vidas", ha explicado a EFE Maria Joao Forjaz, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología ante la llegada a Tenerife el próximo sábado del crucero en el que se ha desencadenado un brote de hantavirus, que ha provocado la muerte de dos pasajeros.
Forjaz ha precisado que el riesgo de que el hantavirus pase a la población es muy bajo. "No se trata de un virus desconocido, como el coronavirus y tampoco es el ébola. Además, se están tomando todas las precauciones, pues las personas con síntomas han sido aisladas en el barco, y quienes no tienen síntomas no contagian. Por eso es tan importante monitorizar los síntomas", ha añadido.
En este sentido, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias ha explicado en un comunicado que "la detección precoz del paciente con infección es fundamental, ya que permite anticipar el deterioro clínico y trasladar al paciente a la UCI antes de que presente la fase de insuficiencia respiratoria grave".
"En fases avanzadas, sin embargo, el margen terapéutico es mucho más limitado", explica el comunicado, que informa de que "actualmente no existe un tratamiento farmacológico efectivo" y que tampoco está indicado el uso de antibióticos, a menos de que se sume una infección bacteriana.
Tampoco está indicado el uso de fármacos inmunomoduladores, como sucede con el coronavirus, con el que existen similitudes en su abordaje -ambos pueden cursar con insuficiencia respiratoria grave y requerir ventilación mecánica- pero también diferencias: "el hantavirus no presenta transmisión comunitaria sostenida ni hay antivirales efectivos", entre otras cuestiones.
"Los Servicios de Medicina Intensiva en España están preparados para atender a estos pacientes", explica esta sociedad médica, que añade que no es necesario aislar zonas completas de la UCI cuando se ingresa a estos pacientes y que los sanitarios deben tomar las precauciones estándar.
Y es que, según recuerda la presidenta de los epidemiólogos, normalmente no hay trasmisión de persona a persona, que se produjo en este caso porque el brote ha cursado en un barco, donde el espacio es más reducido, y porque dos fallecidos eran pareja -requiere un contacto íntimo y prolongado-.
Forjaz se ha remitido a los últimos informes científicos en Argentina, que cifran la tasa de mortalidad en torno a un 32 por ciento, aunque puede elevarse hasta el 50 por ciento.
Precisamente, el Gobierno ha explicado que en América se detectan unos cientos de casos al año en todo el continente, pero son los más graves, con una letalidad de entre el 30 y el 50 por ciento.
La mayoría de los casos en todo el mundo -que la Organización Mundial de la Salud estima entre 10.000 y 100.000 anuales- se registran sobre todo en Asia oriental y en el norte y centro de Europa, donde la enfermedad es endémica, pero generalmente leve.
En 2023 -uno de los años con menos infecciones porque su proliferación está ligada a la población de roedores- se notificaron 1.885 casos en 28 países europeos, que en un 96 por ciento eran infecciones de la variante Puumala, leve y raramente mortal (1 por ciento).
En España no se ha notificado ningún caso autóctono en el periodo 2019-2023, y la infección documentada corresponde a un viajero atendido el hospital de Vall d’Hebrón en 2018 tras volver de Nepal.
"No hay un tratamiento específico, ni vacuna ni tratamiento para el virus, aunque sí sabemos que es muy importante la atención médica temprana, que puede salvar vidas", ha explicado a EFE Maria Joao Forjaz, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología ante la llegada a Tenerife el próximo sábado del crucero en el que se ha desencadenado un brote de hantavirus, que ha provocado la muerte de dos pasajeros.
Forjaz ha precisado que el riesgo de que el hantavirus pase a la población es muy bajo. "No se trata de un virus desconocido, como el coronavirus y tampoco es el ébola. Además, se están tomando todas las precauciones, pues las personas con síntomas han sido aisladas en el barco, y quienes no tienen síntomas no contagian. Por eso es tan importante monitorizar los síntomas", ha añadido.
En este sentido, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias ha explicado en un comunicado que "la detección precoz del paciente con infección es fundamental, ya que permite anticipar el deterioro clínico y trasladar al paciente a la UCI antes de que presente la fase de insuficiencia respiratoria grave".
"En fases avanzadas, sin embargo, el margen terapéutico es mucho más limitado", explica el comunicado, que informa de que "actualmente no existe un tratamiento farmacológico efectivo" y que tampoco está indicado el uso de antibióticos, a menos de que se sume una infección bacteriana.
Tampoco está indicado el uso de fármacos inmunomoduladores, como sucede con el coronavirus, con el que existen similitudes en su abordaje -ambos pueden cursar con insuficiencia respiratoria grave y requerir ventilación mecánica- pero también diferencias: "el hantavirus no presenta transmisión comunitaria sostenida ni hay antivirales efectivos", entre otras cuestiones.
"Los Servicios de Medicina Intensiva en España están preparados para atender a estos pacientes", explica esta sociedad médica, que añade que no es necesario aislar zonas completas de la UCI cuando se ingresa a estos pacientes y que los sanitarios deben tomar las precauciones estándar.
Y es que, según recuerda la presidenta de los epidemiólogos, normalmente no hay trasmisión de persona a persona, que se produjo en este caso porque el brote ha cursado en un barco, donde el espacio es más reducido, y porque dos fallecidos eran pareja -requiere un contacto íntimo y prolongado-.
Forjaz se ha remitido a los últimos informes científicos en Argentina, que cifran la tasa de mortalidad en torno a un 32 por ciento, aunque puede elevarse hasta el 50 por ciento.
Precisamente, el Gobierno ha explicado que en América se detectan unos cientos de casos al año en todo el continente, pero son los más graves, con una letalidad de entre el 30 y el 50 por ciento.
La mayoría de los casos en todo el mundo -que la Organización Mundial de la Salud estima entre 10.000 y 100.000 anuales- se registran sobre todo en Asia oriental y en el norte y centro de Europa, donde la enfermedad es endémica, pero generalmente leve.
En 2023 -uno de los años con menos infecciones porque su proliferación está ligada a la población de roedores- se notificaron 1.885 casos en 28 países europeos, que en un 96 por ciento eran infecciones de la variante Puumala, leve y raramente mortal (1 por ciento).
En España no se ha notificado ningún caso autóctono en el periodo 2019-2023, y la infección documentada corresponde a un viajero atendido el hospital de Vall d’Hebrón en 2018 tras volver de Nepal.












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