La música también debe unir en la Noche de San Juan
Quiero comenzar felicitando al Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera por la magnífica organización de la celebración de la Noche de San Juan. La gran hoguera en la playa, el ambiente creado y el esfuerzo realizado para ofrecer una velada especial a vecinos y visitantes son dignos de reconocimiento. Este tipo de iniciativas contribuyen a fortalecer la convivencia y a mantener vivas nuestras tradiciones.
También fue un acierto la actuación del grupo que abrió la noche. Su repertorio, con música canaria y canciones populares de siempre, consiguió algo que no siempre resulta fácil: crear un ambiente agradable para personas de todas las edades. Familias, jóvenes, mayores y visitantes compartíamos el mismo espacio disfrutando de una celebración que, precisamente por ser popular, pertenecía a todos.
Sin embargo, una vez encendida la hoguera, el ambiente cambió de forma radical. La música en directo dio paso a una selección de reguetón reproducida a un volumen muy elevado. Más allá de las preferencias personales de cada uno, la sensación fue que una fiesta concebida para todo el pueblo pasó a dirigirse únicamente a un sector concreto del público.
No se trata de criticar un estilo musical. Todos los géneros tienen su espacio y su público. Pero una celebración institucional organizada por un ayuntamiento debería aspirar a integrar, no a excluir. La Noche de San Juan no es una fiesta para una generación determinada, sino una tradición compartida por niños, jóvenes, adultos y mayores.
Existen innumerables alternativas capaces de mantener un ambiente festivo sin dejar a nadie fuera: música canaria, pop, rock clásico, éxitos de diferentes décadas, música latina tradicional o incluso una sesión de DJ con un repertorio variado y equilibrado. La música puede ser un punto de encuentro cuando se piensa en todos.
La Noche de San Juan simboliza precisamente eso: compartir, reunirse alrededor del fuego y celebrar juntos una de las noches más especiales del año. Sería una pena que aquello que debería unirnos terminara alejando a parte de los asistentes.
Ojalá esta reflexión sea tenida en cuenta para futuras ediciones. Porque cuando un ayuntamiento organiza una fiesta para todo un pueblo, el mayor éxito no es que una parte del público disfrute mucho, sino que nadie sienta que esa fiesta ha dejado de ser también la suya.
También fue un acierto la actuación del grupo que abrió la noche. Su repertorio, con música canaria y canciones populares de siempre, consiguió algo que no siempre resulta fácil: crear un ambiente agradable para personas de todas las edades. Familias, jóvenes, mayores y visitantes compartíamos el mismo espacio disfrutando de una celebración que, precisamente por ser popular, pertenecía a todos.
Sin embargo, una vez encendida la hoguera, el ambiente cambió de forma radical. La música en directo dio paso a una selección de reguetón reproducida a un volumen muy elevado. Más allá de las preferencias personales de cada uno, la sensación fue que una fiesta concebida para todo el pueblo pasó a dirigirse únicamente a un sector concreto del público.
No se trata de criticar un estilo musical. Todos los géneros tienen su espacio y su público. Pero una celebración institucional organizada por un ayuntamiento debería aspirar a integrar, no a excluir. La Noche de San Juan no es una fiesta para una generación determinada, sino una tradición compartida por niños, jóvenes, adultos y mayores.
Existen innumerables alternativas capaces de mantener un ambiente festivo sin dejar a nadie fuera: música canaria, pop, rock clásico, éxitos de diferentes décadas, música latina tradicional o incluso una sesión de DJ con un repertorio variado y equilibrado. La música puede ser un punto de encuentro cuando se piensa en todos.
La Noche de San Juan simboliza precisamente eso: compartir, reunirse alrededor del fuego y celebrar juntos una de las noches más especiales del año. Sería una pena que aquello que debería unirnos terminara alejando a parte de los asistentes.
Ojalá esta reflexión sea tenida en cuenta para futuras ediciones. Porque cuando un ayuntamiento organiza una fiesta para todo un pueblo, el mayor éxito no es que una parte del público disfrute mucho, sino que nadie sienta que esa fiesta ha dejado de ser también la suya.











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