Absuelto un abuelo acusado de abusar de su nieta cuando tenía entre seis y ocho años
La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife ha absuelto a un hombre de 74 años acusado de abusar de su nieta desde que tenía seis hasta los ocho años ante la ausencia de pruebas y dado que la denuncia presentada por la madre no es suficiente como para concluir en una condena.
Pese a no poder asegurarse que el testimonio de la joven sea “inveraz”, la existencia de lagunas y dudas llevan a determinar la libre absolución del encausado, para quien la Fiscalía pedía 12 años de cárcel y el pago de 15.000 euros con el agravante de aprovecharse de su parentesco.
En un principio, el abogado de la defensa alegó que su cliente padecía deterioro cognitivo pero tras un análisis del médico forense éste emitió un informe reflejando que no padecía alteraciones psicopatológicas, ni deterioro cognitivo ni otras alteraciones que le impidieran comparecer en la vista.
El escrito de la Fiscalía refleja que en el período en el que la niña tenía entre 6 y 8 años visitaba el domicilio de sus abuelos y que en 2022, cuando la menor tenía 16 años, su madre presentó un denuncia alegando que su hija había sido víctima de abusos cuando estaba sola al cuidado del abuelo en su casa.
El Tribunal cuestiona el motivo por el que los hechos no fueron puestos en conocimiento de la policía y autoridad judicial hasta transcurrida más de una década, lo que “dificulta enormemente la posibilidad probatoria con la contundencia necesaria para poder llegar a una condena penal”.
Durante el juicio, la joven, que en la actualidad tiene 20 años, declaró que los abusos se repetían varias veces a la semana y en un momento dado el abuelo consiguió que fueran completas, pero en su entrevista con los peritos cuando tenía 17 años negó que llegara a violarla porque siempre se opuso.
Sobre el tiempo que transcurrió hasta que decidió contar lo que habría ocurrido, declaró que estuvo callada por miedo y para no perjudicar a la familia, especialmente a su abuela, y que incluso llegó a acostumbrarse a lo que pasaba.
En su momento la madre presentó una denuncia similar contra un tío-abuelo y la reacción fue que se separaron de ella y se produjo una ruptura en una familia que antes era “una piña, pasándolos todos muy mal”, así que decidió callar.
La abuela dijo que ella siempre se quedaba sola cuidando de los niños, que era la única que la bañaba, que la llevaba consigo a la iglesia y negó que cuando la madre se enteró de lo que habría ocurrido el procesado, éste “no sabía donde meterse”.
También descartó que su marido reconociera lo ocurrido, dijera que se quería morir y deseaba que el juicio fuera lo antes posible, al reconocerse culpable.
La defensa presentó una conversación de la víctima con una prima suya en la que admitía no estar segura de quién fue el autor de los abusos, si su abuelo u otra persona, debido a su escasa edad, aunque los peritos descartan que exista esta mezcla de recuerdos.
Pese a no poder asegurarse que el testimonio de la joven sea “inveraz”, la existencia de lagunas y dudas llevan a determinar la libre absolución del encausado, para quien la Fiscalía pedía 12 años de cárcel y el pago de 15.000 euros con el agravante de aprovecharse de su parentesco.
En un principio, el abogado de la defensa alegó que su cliente padecía deterioro cognitivo pero tras un análisis del médico forense éste emitió un informe reflejando que no padecía alteraciones psicopatológicas, ni deterioro cognitivo ni otras alteraciones que le impidieran comparecer en la vista.
El escrito de la Fiscalía refleja que en el período en el que la niña tenía entre 6 y 8 años visitaba el domicilio de sus abuelos y que en 2022, cuando la menor tenía 16 años, su madre presentó un denuncia alegando que su hija había sido víctima de abusos cuando estaba sola al cuidado del abuelo en su casa.
El Tribunal cuestiona el motivo por el que los hechos no fueron puestos en conocimiento de la policía y autoridad judicial hasta transcurrida más de una década, lo que “dificulta enormemente la posibilidad probatoria con la contundencia necesaria para poder llegar a una condena penal”.
Durante el juicio, la joven, que en la actualidad tiene 20 años, declaró que los abusos se repetían varias veces a la semana y en un momento dado el abuelo consiguió que fueran completas, pero en su entrevista con los peritos cuando tenía 17 años negó que llegara a violarla porque siempre se opuso.
Sobre el tiempo que transcurrió hasta que decidió contar lo que habría ocurrido, declaró que estuvo callada por miedo y para no perjudicar a la familia, especialmente a su abuela, y que incluso llegó a acostumbrarse a lo que pasaba.
En su momento la madre presentó una denuncia similar contra un tío-abuelo y la reacción fue que se separaron de ella y se produjo una ruptura en una familia que antes era “una piña, pasándolos todos muy mal”, así que decidió callar.
La abuela dijo que ella siempre se quedaba sola cuidando de los niños, que era la única que la bañaba, que la llevaba consigo a la iglesia y negó que cuando la madre se enteró de lo que habría ocurrido el procesado, éste “no sabía donde meterse”.
También descartó que su marido reconociera lo ocurrido, dijera que se quería morir y deseaba que el juicio fuera lo antes posible, al reconocerse culpable.
La defensa presentó una conversación de la víctima con una prima suya en la que admitía no estar segura de quién fue el autor de los abusos, si su abuelo u otra persona, debido a su escasa edad, aunque los peritos descartan que exista esta mezcla de recuerdos.












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