Lunes, 05 de Octubre de 2026

PedrodeAgulo
Domingo, 04 de Octubre de 2026

Hermigua celebra sus fiestas de la Virgen del Rosario

Octubre, el mes de la Virgen del Rosario

Este domingo, el Valle Alto de Hermigua volvió a vestirse de fe, tradición y sentimiento para celebrar la solemne Misa en honor a Nuestra Señora del Rosario, acompañada por el Coro Parroquial de Santo Domingo de Guzmán.

 

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Al terminar la celebración, las chácaras y los tambores anunciaron que era hora de caminar junto a la venerada Virgen. Y el pueblo, una vez más, salió a su encuentro. Vecinos y visitantes la acompañaron con amor, alegría, fe y devoción, en una procesión que parecía unir el presente con los recuerdos de aquellos años en los que un pueblo entero se ponía en movimiento.

 

Muchos hablaban de aquellas fiestas de antes, de cuando el Rosario era una de las grandes celebraciones del Valle de Hermigua. Y quizás por eso este lugar tiene algo especial: el Convento no es solamente un escenario, es historia, cultura y memoria. Entre sus paredes parece que todavía quedan guardados los ecos de tantas generaciones.

 

Y después de la procesión llegó una sorpresa muy especial. La Comisión de Fiestas quiso rendir homenaje, en secreto y con mucho cariño, a Domingo Chávez, miembro de la querida y afamada orquesta Los Chávez. Un reconocimiento más que merecido a una persona que ha sabido poner siempre por delante de su propio trabajo algo mucho más importante: hacer el bien, ayudar y estar al lado de su pueblo y de su parroquia.

 

Mientras se proyectaban imágenes en la pantalla, su vida iba pasando delante de nuestros ojos: desde aquel niño hasta el Domingo de hoy. Y es que cuando conocemos la historia de una persona, entendemos mucho mejor su verdadero valor.

 

Y de Domingo puedo decirlo con toda sinceridad: su valor humano no se puede medir con dinero.

 

Rodeado de su familia y de sus amigos, recibió este homenaje con la emoción propia de quien no esperaba que, esta vez, fueran otros los que le devolvieran un poquito de todo lo que él ha entregado durante tantos años.

 

Después, en la plaza, llegó la comida de hermandad. Risas, conversación, abrazos y ese ambiente que convierte una fiesta en algo mucho más grande que un programa: la convierte en pueblo.

 

Mi enhorabuena a la Comisión de Fiestas por el cariño, el trabajo y la entrega. Porque detrás de cada detalle hay muchas horas, muchas manos y, sobre todo, mucho amor.

 

Hoy el Valle Alto nos ha dejado otra de esas estampas que uno guarda en la memoria: la Virgen caminando entre su gente, las chácaras y los tambores poniendo música al camino y un pueblo reencontrándose con sus raíces.

 

Octubre se marcha poco a poco, pero nos deja ese aroma hermoso de las fiestas del Rosario.

 

Y si me permiten un deseo: el próximo año es un buen año para volver.


Porque hay lugares a los que uno no regresa solamente con los pies.

 

PedrodeAgulo

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