El semáforo
Queridos lectores: sean bienvenidos a este periscopio, a esta particular versión de la actualidad del presente y del pasado de nuestra isla. Esta columna surge porque hay cosas que no son noticia, pero que bien podrían serlo. Porque hay elementos que llaman nuestra atención y las comentamos entre nosotros, pero nadie las publica.
Como esa gran lente submarina, nos asomaremos desde aquí a analizar lo que sucede en La Gomera. Eso sí, con respeto, pero con ironía y sarcasmo. Como debe ser.
![[Img #66302]](https://gomeraverde.es/upload/images/01_2019/8238_0000-3.jpg?22)
Fijo hoy la mirada en nuestros queridos semáforos de la Villa. Esos que nadie entiende para qué sirven ni qué pintan. Unos hablan de que mejoran la seguridad y que –por lo visto- era exigencia de tráfico. Otros, que hubo de ser una de las múltiples subvenciones recibidas por el Cabildo y que se empleó en eso –que tampoco me sorprendería teniendo en cuenta cómo funcionan las cosas en la Casa de Todos de toba roja-. Y en realidad me da exactamente igual. Son un coñazo, no mejoran para nada el tráfico sino que lo empeoran y, lo que es peor, ralentizan aún más el ya últimamente congestionado tráfico villano –quién lo diría-.
Qué lejos está aquel tiempo en el que nos sentíamos orgullosos de no tener semáforos… ¿O no es verdad que a uno de afuera le preguntaban y decíamos que en La Gomera no había semáforos? ¿Y para qué? Para nada. Primero en el muelle y ni dejan de estar en ámbar. Y ahora en la Villa entorpeciendo más que arreglando un problema inexistente hasta que una mente lúcida decidió que había que poner semáforos.
Que encima ahora dicen que pondrán en Vallehermoso, en la avenida –lugar conocido por todos por su caótico tráfico- y en la zona de la rotonda más cara de España –Las Orijamas-. Lo dicho. Alguno funciona como semáforos, pero en ámbar: siempre les parpadea la cabeza hasta que se pone en verde y hace alguna animalada como esta.
Marinero en tierra.
Como esa gran lente submarina, nos asomaremos desde aquí a analizar lo que sucede en La Gomera. Eso sí, con respeto, pero con ironía y sarcasmo. Como debe ser.
![[Img #66302]](https://gomeraverde.es/upload/images/01_2019/8238_0000-3.jpg?22)
Fijo hoy la mirada en nuestros queridos semáforos de la Villa. Esos que nadie entiende para qué sirven ni qué pintan. Unos hablan de que mejoran la seguridad y que –por lo visto- era exigencia de tráfico. Otros, que hubo de ser una de las múltiples subvenciones recibidas por el Cabildo y que se empleó en eso –que tampoco me sorprendería teniendo en cuenta cómo funcionan las cosas en la Casa de Todos de toba roja-. Y en realidad me da exactamente igual. Son un coñazo, no mejoran para nada el tráfico sino que lo empeoran y, lo que es peor, ralentizan aún más el ya últimamente congestionado tráfico villano –quién lo diría-.
Qué lejos está aquel tiempo en el que nos sentíamos orgullosos de no tener semáforos… ¿O no es verdad que a uno de afuera le preguntaban y decíamos que en La Gomera no había semáforos? ¿Y para qué? Para nada. Primero en el muelle y ni dejan de estar en ámbar. Y ahora en la Villa entorpeciendo más que arreglando un problema inexistente hasta que una mente lúcida decidió que había que poner semáforos.
Que encima ahora dicen que pondrán en Vallehermoso, en la avenida –lugar conocido por todos por su caótico tráfico- y en la zona de la rotonda más cara de España –Las Orijamas-. Lo dicho. Alguno funciona como semáforos, pero en ámbar: siempre les parpadea la cabeza hasta que se pone en verde y hace alguna animalada como esta.
Marinero en tierra.













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